Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
Antonio Machado.
Las respuestas son las cifras para conseguir la clave que abre el candado del maletín.
RESUELVE 4 PREGUNTAS PARA PODER ESCAPAR.
1. ¿Cuál es el color que da nombre a una etapa pictórica de Picasso
que tiene 4 letras y no es primario?
Solución: _ _ _ _
La última letra de esa palabra, qué número es según el orden alfabético.
Ese es el primer número del candado.
2. ¿Ese color se forma con una mezcla de un color cálido y de otro, cuál es ese otro?
Solución: - - - - - -
¿Cuántos colores hay que mezclar para conseguir ese color?
Esta cifra debes multiplicarla por 2 y luego restarla a la solución del acertijo número 3.
3.Este color aparece en un cuadro muy famoso de Picasso que pintó para una Exposición Internacional, por encargo del gobierno de la Segunda República Española?
Solución: - - - - - - - -
¿En qué año tuvo lugar esa Exposición Internacional? Quédate con la última cifra.
RECUERDA que a esa última cifra debes restarle el número de colores de la respuesta anterior multiplicado por 2.
ESE ES EL SEGUNDO NÚMERO DEL CANDADO.
4.¿Cuántas personas aparecen en ese cuadro y cuántos animales?
Solución: - y -.
Suma las dos cifras y resta el número del primer acertijo.
En pequeño grupo 4-5 confeccionar un listado de 5 objetivos de desarrollo sostenible para el Colegio.
Elegir uno por grupo, en los que todos y todas estén de acuerdo e idear un mural y eslogan para cada objetivo, que se expondrá en el pasillo.
Crear y decorar las letras de "MINI AGENDA ZULOAGA 2023" para colocarlas en el pasillo y recordar los objetivos planteados para velar por su cumplimiento y cumplirlos, hasta final de curso.
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.